sábado, 5 de marzo de 2016

continuacion 2

2.2.3    Desde los derechos.   El etnoeducador se convierte en un   anfibio cultural4 en un personaje que interpreta la realidad de dos mundos culturales diferentes.  Este hecho lo mantiene en dos o más lógicas del pensamiento:  la del mundo de la diversidad;  el etnoeducador se encuentra cotidianamente con la diversidad,   en el aula y fuera de ella resuelve problemas académicos y conflictos.  La solución de conflictos se produce de acuerdo con los procedimientos definidos desde la cultura.

En el caso de la formación impartida en el programa de  Licenciatura en etnoeducación, la solución de conflictos  -de acuerdo con la cultura-  puede concretarse a través de la investigación y de las prácticas pedagógica y comunitaria.  El etnoeducador puede apoyarse,  para el caso de la  escuela etnoeducativa wayuu,  en  el personero  transformado en  tchipü  palabrero’  y los conflictos así abordados se resuelven como en el derecho consuetudinario wayuu;  en el caso de cada uno de los grupos culturales y lingüísticos se recurrirá de acuerdo con sus prácticas y sus sistemas jurídicos consuetudinarios.

Bajo estas consideraciones,  el programa perfila al etnoeducador como una persona autónoma,  que busca  su  libertad,    que  se  reconoce  en  la  diferencia  y  que,    por  tanto,    es  consciente  de  la importancia de la convivencia, de la inclusión y de la territorialidad.

2.2.3.1   Para la convivencia.  El  aula-comunidad  es un escenario de oportunidad para el análisis y solución de problemas de la comunidad y de la escuela etnoeducativa y ésta genera el ambiente para la armonización culturalpara la elusión de “choques interculturales.

2.2.3.2   Para la inclusión.   La relación directa de la   escuela etnoeducativa   con la comunidad cultural facilita la inclusión en todo sentido:  desde los contenidos,  las diferentes formas de abordar el acto pedagógico,   los estilos y los ritmos de aprendizaje,   hasta los recursos,   mediaciones dicticas y diferencias de valoración (evaluación).

2.2.3.3   Para la territorialidad.  Entendida como la dependencia directa entre territorio y afecto, la territorialidad crea lazos directos e indirectos.   La convivencia en un mismo espacio genera afectos entre los habitantes y,  a la vez,  entre ellos y el territorio.  Estos lazos constituyen vínculos fuertes que son aportados a los procesos de identidad.  El programa,  a través de la producción y la reproducción del conocimiento,  afianza la identidad porque hace conscientes los lazos.

2.2.4    Desde  la  cultura.     Las  expresiones  y  las  prácticas  culturales  traslucen  contenidos, superficial o profundamente,  singulares.  La escuela  (en sus diferentes niveles)  como institución

 Es un  facilitador,  desempeña un papel crucial en los procesos de interculturalidad,  se desenvuelve bien en varios contextos,  es capaz de enseñar y aprender de ellos y sabe escoger lo pertinente.



social para la producción y la transmisión de contenidos,  está llamada a valorarlos.  Los grupos culturales son incluídos en la escuela a partir de cuerpos conceptuales sobre la cosmovisión,  las lenguas y la vida comunitaria a través de diversas disciplinas científicas.

El  etnoeducador  está llamado a moldear y transformar los contenidos latentes en su comunidad mediante las bases teóricas suministradas desde la academia.   El programa de   Licenciatura en etnoeducación  también está llamado a transformar en  etnoeducador  a aquellos miembros de la cultura que ejercen la docencia y carecen de formación académica.

2.2.5    Desde   el   trabajo.      También   pone   en   funcionamiento   l vocacionalidad   de   los etnoeducadores porque no lo se requiere una buena intención sino que es necesario el desarrollo de la vocación. Trabajar con las comunidades no es cil.

El programa pone a disposición del etnoeducador elementos que le despiertan hacia nuevas posibilidades de desempeño profesional,  hacia nuevas sensibilidades sociales y comunitariashacia nuevos espacios para el liderazgo.  El  etnoeducador  con estas aprehensiones también se despoja de convencionalismos;   aprende y des-aprende simultáneamente.   En su desempeño profesional se convierte en un garante de tradiciones.

2.3             TENDENCIAS DEL EJERCICIO PROFESIONAL

El programa de  Licenciatura en etnoeducación  está en la línea de la preservación contemplada en algunas de las metas del milenio  (ONU,  2001)  (logro de la educación sica universal,  garantía de la sostenibilidad ambiental y armonización de los procesos de desarrollo)   que deberán ser alcanzadas al 2015.  En esta orientación,  el programa brinda la información y los contenidos que permiten al etnoeducador asumir una posición coherente frente al etnodesarrollo,  a la lucha contra el analfabetismo  y a la preservación del medio ambiente.

La tendencia a lo exógeno se contrarresta con el acercamiento a la etnociencia y a los saberes;  las transformaciones globales se entienden y explican desde la armonización de la cultura y la educación;  la tendencia al ejercicio profesional especializado se contrasta con los lineamientos de la etnoeducación que preveen que el etnoeducador debe aplicar su saber y su conocimiento de manera amplia,  dirigida a la solución de problemas.

2.4  ESTADO ACTUAL DE LA FORMACIÓN EN EL ÁREA DEL CONOCIMIENTO

El programa de  Licenciatura en etnoeducación   ocupa un tiempo y un espacio académico en la conciencia colectiva de la Universidad de La Guajira.  Desde su iniciación comenzó a aparecer en escenarios laborales,   culturales e investigativos que,   por visión y misión institucionales,   le corresponden.   El panorama del   Programa   puede verse a través de una   reseña histórica,   su relación con la situación actual  y su  prospectiva.



2.4.1    Reseña histórica.   Veinte años después de su creación   (1995),   la Universidad de La Guajira abrió su Licenciatura en etnoeducación y proyecto social y se convirtió en una de las primeras instituciones de educación superior colombiana en hacerlo en un campo tan novedoso.  Un reto que la institución asumió con la conciencia plena de que había que empezar sin nada:   no existía experiencia curricular,  ni documentos de texto ni el personal docente especializado.  Los estudios de  Licenciatura  se cursaban con dos énfasis:  uno,  de  Lectoescritura y bilingüismo  y dos,    de    Gestión  cultural.    Se  buscaba  cubrir  campos  ocupacionales  e  investigativos  que permitieran a las comunidades acercarse al conocimiento,   a las tecnologías y a las técnicas de occidente como instrumentos de apoyo para comenzar a evidenciar los saberes culturales.   De acuerdo con el énfasis,   la mayoa de los egresados estuvo más interesado en los asuntos de la cultura que en los de la escuela.  Esta afirmación puede conducir a varias inferencias:  una,  es más atractivo el campo de los proyectos para el desarrollo comunitario que el de aquellos para la reflexión,   diseño,   elaboración y/o producción de materiales para el aula dos,   al valorar los niveles de reflexión,  esfuerzo y /o estudio que demandaban,  se inclinaban por lo que consideraban más fácil y ágil tres,   la duración de la elaboración en ambos casos,   podría conducir a una deducción práctica;   Lectoescritura y bilingüismo,   demanda más tiempo para la obtención del título.

La metodología a distancia se desarrolló así:   jornadas los fines de semana y en períodos de vacaciones junio-julio y noviembre-diciembre.  Estas jornadas permitían la presencia de estudiantes wayuu,  especialmente.  La institución adquiría otra vida,  otra dimica;  la época se prestaba para establecer encuentros entre los estudiantes presenciales y los no presenciales.

Est Programa   atrajo docentes de universidades extranjeras   (especialmente venezolanas y españolas)   quienes se vincularon com profesores visitantes,   también lo hicieron desde otras entidades nacionales.

La obtención del título ha permitido,  en primer lugar,  que la cualificación profesional llegue a la escuela,  especialmente,  a la del campo,  a la del territorio indígena,  afrodescendiente y campesino; en segundo lugar,  que el etnoeducador llegue a posiciones de liderazgo político y comunitario a las cuales no tenía acceso;  en tercer lugar,  que el volumen de egresados,  de alguna manera,  esté dando lugar a la conformación de una masa crítica.

Con esta dimica,   la Universidad de La Guajira propuso a las entidades nacionales del sector (ICFES,  MEN),  la celebración de un  Congreso nacional de etnoeducación.  Con el apoyo de las anteriores,  se celebró en la sede de la Universidad de La Guajira el primero de éstos,  participaron las  instituciones  con  programas  similares  afines,    entidades  de  investigación  y,    en  fín, organismos y personas dedicadas a lo étnico.

El proceso de  Acreditación previa,  como se ha dicho,  presionó al  Programa  a repensarse.  Su denominación,    varió  y  mostró  lomites:    dlos  dos  énfasis  anteriores  dictados  por  las necesidades comunitarias,  locales y particulares de la institución  (Lectoescritura y bilingüismo  y Gestión cultural),  se pasó a cuatro,  más ceñidos a los lineamientos del Ministerio de educación



nacional    (Colombia,    Ley 115,    Artículo  23,    1994)    para  la  formación  de  formadores  que establecen que las  Licenciaturas  deben darse en los campos tradicionales de formación  (Física y Matemáticas,  Ciencias sociales,  Lengua castellana,  Ciencias naturales y Biología y Química)  y mermó las posibilidades alternativas (Etnociencia,  Etnomatemáticas,  Etnolingüística, ).

Por estas razones,  el colectivo de docentes en aquella oportunidad,  se incli por la denominación de los  Programas  como los de  Licenciatura en etnoeducación para la sica  con énfasis en:  o en Ciencias sociales,  Ciencias naturales y medio ambiente, Matemáticas o en Lengua castellana.



La oferta se concretó en las modalidades presencial y a distancia en las jornadas diurna y nocturna. Bajo la modalidad presencial se ofrece en la sede de Riohacha y a distancia en las de Albania, Manaure, Maicao y Riohacha (en La Guajira)Maria la Baja (Bovar)  y Monte(Córdoba)..4.2       Situación actual.  El  diagnóstico estratégico  es la base para la detección de los aspectos del  Programa  que hablan de su situación actual.  En este sentido,  las  debilidades  se observan junto con la amenazas   para transformarlas en   oportunidades   y éstas materializarlas como fortalezas.  El  diagnóstico estratégico  está orientado a precisar las  debilidades  y las  fortalezas de los recursos fundamentales  (los  agentes dinamizadores,  las finanzas,  la ciencia,  la cultura,  es decir,  la academia en movimiento)  con que cuenta el  Programa  y con aquellos de la  Facultad de ciencias de educación  y de la institución que deban y puedan estar al servicio de aquél,  esto es el diagnóstico interno;   también las   amenazas   y las   oportunidades   que provienen del entorno institucional,  constituyen el  diagnóstico externo  y sirven para sopesar la importancia de las dos primeras.  El  diagnóstico estratégico  se alimenta de las reflexiones históricas contrastadas con las actuales y constituyen su salida y su finalidad,  en otras palabras  el enfoque clásico ha conducido demasiadas veces a separar estos dos diagnósticos,   el interno y el externo,   que,   sin embargo, carecen de sentido si no se contemplan interrelacionados”  (Godet,  Michel,  1991,  60).  Amenazas y oportunidades  dan su  peso específico”  a cada  debilidad  y fortaleza.

Se comienza con e diagnóstico interno   para conocer con detenimiento y profundidad las capacidades propias y,   a partir de allí,   lanzar las preguntas relacionadas con los cambios en el entorno que afectan el  Programa.  Se continúa con el  diagnóstico externo,  en el cual aparecen los escenarios futuros  sumados a la revisión del  entorno estratégico actual.  Éste se precisa desde dos ángulos:  el  entorno competitivo inmediato  (llamado técnicamente así,  aunque en el caso de las licenciaturas,   poda verse como un   entorno complementario inmediato conformado por las demás que en el país y en la región ofrecen estudios similares y e entorno general   cuyos constituyentes son los organismos,  instituciones,  entidades o empresas que,  de alguna manera, pueden condicionar el desarrollo del  Programa.



2.4.2.1 Diagnóstico  interno.    Los  elementos  internos  corresponden  a  las    fortalezas    y a  las debilidades  con respecto a los recursos,  a la calidad reflejada en los  agentes dinamizadores,  a la estructura académico-administrativa y a la percepción de los  egresados  en el sistema educativo, especialmente el regional,   entre otros Este análisis fija las   fortalezas   y la debilidades   del Programa  y deja conocer la cantidad y la calidad de los recursos y de los procesos del mismo.

â            Debilidades. Se refieren a los elementos que posee el  Programa y constituyen problemas y barreras para su buena marcha.   Aquí pueden aparecer aspectos relacionados con:   el   servicio educativo, contenidos formación de docentes la   organización,   el   control las   finanzas En fín son problemas internos que,   al identificarse pueden y deben eliminarse a través de una estrategia. Algunas preguntas que surgen son las siguientes: ¿qué puede mejorarse?, ¿qué debe evitarse?, ¿qué percibe la sociedad como una o como debilidades del   Programa?,   ¿qué factores inciden en su retroceso o estancamiento?

â            Fortalezas.  Son los elementos internos y positivos que diferencian al   Programa  de otros de su clase.  Algunas de las preguntas formuladas fueron:  ¿qué ventajas tiene el  Programa?,  ¿qué hace mejor que los otros de su clase?,  ¿a qué recursos de manera única se tiene acceso?,  ¿qué percibe el sistema educativo regional como una fortaleza?, ¿qué elementos facilitan su funcionamiento?.

2.4.2.2 Diagnóstico  externo.    El    Programa    no  existe  ni  puede  existir  fuera  del  ambiente académico;  el  diagnóstico externo  permite detectar las  amenazas  y las  oportunidades  presentes en  los  contextos.    Parello,    se  establecieron  los  hechos  o  eventos  que  se  relacionaron  y/o relacionan con él;  algunos son de carácter legal,  otros politicos o económico,  social,  tecnológico (rapidez en los avances tecnológicos,  cambios en los sistemas);  se determinaron los factores que podrían influir en el  Programa  en términos de facilitar o restringir el logro de sus objetivos.  En este sentido,   visualizando las circunstancias o hechos presentes que representan   oportunidades para que e Programa   se desarrolle aún más o para resolver un problema;   de igual manera, registrando las situaciones que representan amenazas  y pueden agrandar los problemas existentes.

á            Amenazas.  Son situaciones negativas,  externas al  Programa,  que atentan contra éste y demandan el diseño de estrategias para poder sortearlas. A través de respuestas a preguntas como las siguientes pueden detectarse:  ¿qué obstáculos enfrenta el  Programa?,  ¿qué acciones están emprendiendo las universidades desde  los  programas  similares?,    ¿puede  alguna  amenaza  impedir  totalmente  su actividad?

á            Oportunidades.  Entendidas como aquellas situaciones externas,  positivas,  que,  generadas en el entorno e identificadas,   pueden aprovecharse y derivarse de respuestas a preguntas del tenor de
¿cuáles son las buenas oportunidades de la Universidad de La Guajira,  de la Facultad de ciencias de la educación y del  Programa?,  ¿de qué nuevas tendencias teóricas se tiene información?,  ¿existen coyunturas favorables en el país y en el Caribe para el desarrollo del  Programa?,  ¿qué avances y en qué tecnología se están presentando?, en la normatividad, en los patrones sociales y en los estilos de vida?